El fenómeno de El Niño ya está presente y comienza a generar expectativas sobre cómo será el clima en Argentina durante los próximos meses. Las condiciones del océano Pacífico son compatibles con una fase cálida del fenómeno.
El Niño se produce cuando aumentan de manera anómala las temperaturas de las aguas del Pacífico ecuatorial. Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica y puede alterar el régimen de lluvias y temperaturas en distintas partes del mundo.
Más lluvias en varias regiones
Para Argentina, uno de los principales efectos asociados a El Niño es una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de los valores normales, especialmente en distintas zonas del centro y noreste del país.
Esto puede ser una buena noticia para las regiones que necesitan recuperar humedad en los suelos y mejorar las condiciones para la actividad agropecuaria. Sin embargo, también aumenta el riesgo de lluvias intensas, anegamientos e inundaciones cuando las precipitaciones se concentran en períodos cortos.
El comportamiento no será igual en todo el territorio. La influencia de El Niño puede variar según la región y también depende de otros factores atmosféricos, por lo que el fenómeno no significa que vaya a llover más todos los días.
Temperaturas por encima de lo normal
El Niño también suele estar asociado con temperaturas superiores a las normales en buena parte del país.
Esto podría traducirse en períodos de calor más frecuentes o intensos, incluso dentro de una temporada con mayores precipitaciones. La combinación de calor y humedad puede favorecer además la formación de tormentas fuertes en determinadas situaciones.
El campo, entre las oportunidades y los riesgos
Para el sector agropecuario, la llegada de mayores lluvias puede representar una oportunidad después de períodos de déficit hídrico. Una mejor disponibilidad de agua favorece la recuperación de los perfiles de humedad y puede mejorar las condiciones para la siembra y el desarrollo de los cultivos.
Pero el exceso también puede convertirse en un problema. Las lluvias demasiado abundantes pueden provocar anegamientos, complicar las tareas en los lotes y generar pérdidas productivas.
Qué se espera para la primavera y el verano
El mayor interés estará puesto en la evolución del fenómeno durante la primavera y el verano 2026/27, cuando sus efectos pueden hacerse más notorios en la región.
El escenario plantea una combinación que habrá que seguir de cerca: más posibilidades de lluvias, temperaturas superiores a las normales y un mayor riesgo de eventos extremos en algunas zonas.



