El presidente Javier Milei llegó a la Quinta de Olivos en un clima de fuerte irritación, según reconstrucciones basadas en conversaciones con empresarios. En esas charlas habría responsabilizado a Mauricio Macri y a un influyente empresario de medios —distinto de Héctor Magnetto— por la salida de Manuel Adorni, a quien considera víctima de una presión política coordinada.
La caída de Adorni, siempre según estas versiones, se habría acelerado tras movimientos en el Congreso y señales del espacio de Macri, que incluyeron la advertencia de no retirar diputados en votaciones clave. En paralelo, también se menciona como factor de tensión la carta pública del exsenador Esteban Bullrich, que habría contribuido a intensificar el costo político del conflicto.
Dentro del oficialismo, además, se observa con atención el rol de Patricia Bullrich, señalada como parte del reordenamiento político en marcha. Sin embargo, Milei habría optado por no mencionarla en sus conversaciones más recientes, en un intento de evitar una escalada interna en un momento delicado para la coalición gobernante.
En medio de la crisis, surgieron discusiones sobre la sucesión de Adorni en la Jefatura de Gabinete. El nombre de Diego Santilli comenzó a tomar fuerza como posible reemplazante, lo que generó movimientos internos y versiones cruzadas en la Casa Rosada. También se mencionó al canciller Pablo Quirno como opción en análisis, aunque desde el Gobierno remarcan que la decisión final será del Presidente.
Otro eje del reordenamiento pasa por el Ministerio del Interior, que podría ser reabsorbido bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete para reforzar la negociación política con gobernadores y bloques legislativos. Esa estrategia estaría orientada a facilitar la aprobación de reformas estructurales, entre ellas la eliminación de las PASO.
En ese esquema aparece la figura de Ignacio Devitt, con influencia creciente en la articulación política con provincias y el Congreso, aunque su continuidad no estaría completamente asegurada debido a sus propias aspiraciones políticas en la provincia de Buenos Aires.
Mientras tanto, en el Gobierno también debieron salir a desmentir versiones sobre un eventual desgaste de Milei o una posible decisión de no buscar la reelección. Según estas interpretaciones, el Presidente ratificó su intención de competir nuevamente, en medio de rumores impulsados por sectores opositores y parte del establishment.
El resultado de este reordenamiento deja en evidencia una creciente presencia de dirigentes provenientes del PRO en áreas clave del Gobierno, en un contexto de tensiones internas y reconfiguración del poder dentro de la gestión.
(LaPolìticaOnline)



