En el marco de un curso organizado por la Universidad Nacional del Sur, el investigador Fortunato Mallimaci participó de una actividad dedicada a analizar distintas dimensiones de la figura del papa Francisco y las transformaciones que atravesó la Iglesia Católica durante su pontificado.
Mallimaci destacó la importancia de abordar la figura de Francisco desde distintas perspectivas —eclesial, social y académica— y reflexionar sobre los aportes de su papado frente a los desafíos de la actualidad.
Según explicó, Francisco dejó una impronta significativa tanto en la Iglesia Católica como en el ámbito social y global. En ese sentido, señaló que durante las últimas décadas la institución inició un proceso de renovación que busca poner el foco “desde las víctimas”.
El investigador remarcó que Francisco incorporó con fuerza conceptos como el de “los descartados y las descartadas”, planteando una mirada centrada en quienes quedan al margen de la sociedad. Consideró que ese proceso de transformación se desarrolló con distintos ritmos y también generó resistencias dentro de la propia Iglesia.
Mallimaci sostuvo además que, más allá de la cantidad de personas que se identifican institucionalmente como católicas, existe un interés creciente por un lenguaje basado en valores como la solidaridad, la fraternidad y la defensa de la dignidad humana.
En esa línea, destacó que Francisco logró interpelar también a personas alejadas de la institución religiosa, que encontraron en sus palabras una voz de acompañamiento y esperanza frente a un contexto mundial que definió como “cada vez más cruel” y conflictivo.
Finalmente, consideró que afirmar que todas las personas son amadas por Dios y denunciar a quienes atentan contra esa mirada puede resultar una postura desafiante en el contexto actual. “No es un Papa, es un agitador social”, expresó al referirse a las críticas que recibió Francisco por algunas de sus posiciones.



