El Municipio de Bahía Blanca continúa con los trabajos de rehabilitación del acueducto que une la cisterna ubicada en Parque Independencia con calle Chile, una infraestructura clave para el abastecimiento y la presión de agua en el centro de la ciudad.
El secretario de Obras Públicas, Gustavo Trankels, explicó que se trata de un acueducto de 820 milímetros de diámetro y muchos años de antigüedad, que presenta problemas en sus juntas y genera importantes pérdidas de agua.
La intervención contempla el recambio de las llaves que vinculan el acueducto con distintos sectores de la ciudad y, además, el reenvainado interno del conducto, una técnica que permite rehabilitar la cañería sin necesidad de descubrirla en toda su extensión.
Según detalló Trankels, ya finalizó el tramo comprendido entre Chile y San Martín, mientras que durante la próxima semana se prevé comenzar a recuperar la transitabilidad en Brown y Undiano, un sector que permaneció cerrado durante un período prolongado.
Respecto de la zona donde actualmente se trabaja, explicó que luego de una primera apertura para realizar el cambio de llaves, ahora se efectuó un corte de media calzada con el objetivo de mantener el flujo vehicular mientras se avanza con la colocación de las vainas.
Los trabajos continuarán durante septiembre y octubre y luego se avanzará hacia los siguientes tramos del acueducto: primero entre San Martín y Soler, y posteriormente entre Soler y Dorrego, para continuar aguas arriba hasta llegar a la cisterna de Independencia.
Trankels también se refirió a la pérdida de agua registrada sobre Brandsen al 700, frente a las marmolerías, y confirmó que está vinculada directamente con el deterioro de las juntas del acueducto.
“Son pérdidas importantes por el volumen de agua que transporta”, señaló el funcionario, quien aseguró que, una vez finalizada la intervención, todo el acueducto quedará reenvainado y se eliminarán las pérdidas.
La obra representa una inversión de más de $10.000 millones y, según destacó Trankels, se eligió la técnica de reenvainado para reducir el impacto sobre la circulación y la actividad cotidiana de la ciudad. En lugar de abrir toda la traza del acueducto, se realizan excavaciones cada aproximadamente 300 metros, desde donde se accede al conducto para colocar la nueva estructura en su interior.
“Dentro de las técnicas que hay, es la menos disruptiva y la que menos problemas genera”, remarcó el secretario de Obras Públicas.



