El fotógrafo venezolano Héctor Fonseca, quien durante un tiempo residió en Bahía Blanca y actualmente vive nuevamente en Caracas, describió el difícil escenario que atraviesa Venezuela tras el fuerte terremoto que afectó especialmente al estado de La Guaira y dejó cientos de víctimas.
En diálogo con BVC Noticias, contó que el sismo lo sorprendió mientras circulaba en moto rumbo a una cobertura fotográfica y que, en un primer momento, no percibió el movimiento.
“Yo iba rodando en la moto y no tuve sensación de nada. Recién cuando pasé por un shopping vi que la gente salía corriendo desesperada. Me detuve para preguntar qué pasaba y me dijeron que había temblado. Al principio no lo podía creer porque todo parecía normal”, recordó.
Sin embargo, a medida que comenzó a escuchar los relatos de otras personas, comprendió la magnitud de la tragedia. “La gente decía que se habían caído edificios y que había muchos heridos. Ahí me devolví rápidamente a mi casa”, señaló.
Uno de los principales problemas, explicó, es la falta de comunicación. Las redes telefónicas y de internet colapsaron tras el terremoto, dificultando el contacto entre familiares y amigos.
“En Caracas las comunicaciones se fueron restableciendo muy lentamente, pero en el estado de La Guaira la situación es mucho peor. Todavía tengo amigos de los que no sé absolutamente nada porque no llegan los mensajes ni las llamadas”, lamentó.
Fonseca indicó que, si bien las cifras oficiales hablan de alrededor de 180 fallecidos, considera que el número real podría ser mayor debido a la cantidad de edificios que colapsaron mientras muchas personas permanecían en sus viviendas por tratarse de un día feriado.
“Seguramente hay mucha más gente fallecida. Fueron muchísimos los edificios que se vinieron abajo con personas adentro. Lo más complicado es que ni siquiera quienes estamos dentro del país podemos comunicarnos entre nosotros. Imagínense la angustia de quienes están en el exterior sin saber cómo están sus familiares”, expresó.
El fotógrafo también describió la crítica situación que atraviesan los hospitales. Contó que una prima suya, médica pediatra, le pidió ayuda luego de varias horas de trabajo ininterrumpido.
“Hace unos minutos me escribió diciéndome que ya no daba más. Aunque es pediatra, está atendiendo a cualquier persona que llega. Me contó que están recibiendo niños al borde de la muerte, otros que lamentablemente llegan fallecidos y muchos chicos perdidos que no saben dónde están sus padres. Es una situación muy fuerte”, relató.
Finalmente, recordó que el estado de La Guaira ya había sufrido otra de las peores tragedias de la historia reciente de Venezuela con el deslave ocurrido en el año 2000, cuya recuperación demandó más de una década.
“Fue un proceso muy largo. Ahora nuevamente les toca enfrentar una tragedia enorme. Pero el venezolano siempre trata de salir adelante y afrontar lo que le toca vivir”, concluyó.



