El diploma de Profesor en Ciencias Biológicas con su nombre ya es un hecho: Sebastián Dop, de 29 años, recibió su segundo título universitario y continúa haciendo historia en la UNS. Es el único ciego graduado de dos carreras en esta Casa mientras cursa el doctorado en Biología. Con ceguera total desde los tres años, quiso ser biólogo y lo logró. Se mudó hace diez años a Bahía Blanca desde Tres Arroyos, y se recibió en plena pandemia de licenciado en Ciencias Biológicas, con promedio de 9,35.
Mientras cursaba, se acercó al voluntariado institucional de apoyo escolar de adultos que cursaban la primaria o secundaria “y fue la propia universidad la que me enseñó que podía dedicarme a la educación, nunca lo creí posible, por eso hice la licenciatura”. Ese descubrimiento personal lo llevó a seguir el profesorado también, y en la última colación de grados de mayo le entregaron el título. Lo acompañaron sus padres, Graciela y Hugo, “quienes me enseñaron a valerme por mí mismo”.
“No pensaba que me iba a dedicar a la educación pero los voluntariados de “Quimicuentos” y apoyo escolar me demostraron no solo que me gustaba, también que era posible”, dice Sebastián, ahora docente en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N°33, de Tres Arroyos. “Estudiar el profesorado fue una experiencia hermosa y me ofreció una forma de desempeñarme laboralmente también”, contó.
Sebastián afirma que “ningún logro de este tipo es personal” y que su desempeño académico fue posible “por los profesores, compañeros, bibliotecarios, que siempre me ayudaron”. En esta carrera se recibió con un promedio de 9,21.
“La accesibilidad empieza en gestos chiquitos. Obvio siempre hay que mejorar aspectos en una institución, pero a mis alumnos del Profesorado les cuento de la importancia de tejer redes. Son claves para hacer una carrera, te sostienen”, definió.
“Siento que la UNS nos modifica y modifica a la sociedad de la que formamos parte. Estudiar es algo más que un título, es un tránsito, un habitar”, indicó Seba, que es becario del CONICET, mientras investiga y prepara las materias del doctorado. Luego de una década, volvió a su ciudad natal. “Extraño muchas cosas de Bahía, pero aquí estoy cerca de mi familia”.
Al momento de la entrega de diplomas, la decana de Biología, Bioquímica y Farmacia, doctora Gabriela Salvador, destacó “hoy celebramos trayectorias personales construidas muchas veces en contextos difíciles, pero también celebramos algo más profundo: la vigencia de la universidad pública como herramienta de transformación social.
“Este acto tiene además un significado especialmente profundo porque entre quienes reciben su diploma se encuentra un egresado ciego. Su presencia y su logro nos recuerdan algo fundamental: que la educación superior debe ser siempre un espacio de inclusión, de igualdad de oportunidades y de eliminación de barreras. La universidad pública crece y se fortalece cuando es capaz de garantizar que todas las personas, con sus distintas realidades y desafíos, puedan acceder, permanecer y egresar. Este diploma representa también el valor de la perseverancia, de la accesibilidad y de una comunidad universitaria que entiende que nadie debe quedar afuera del derecho a la educación”, cerró Salvador.
La docente Sandra Hernández, responsable del proyecto de Extensión “Quimicuentos”, sostuvo que Sebastián fue “un excelente compañero de tareas y un colaborador incondicional, siempre optimista y certero en sus apreciaciones. Nos enriquecimos mutuamente con el tiempo compartido”.



