El dirigente cooperativista y exdiputado nacional analizó el escenario económico y sostuvo que las políticas actuales no favorecen el desarrollo de las pequeñas y medianas empresas. También se refirió al impacto de la apertura de importaciones y a los riesgos vinculados con el desarrollo de la inteligencia artificial.
Carlos Heller se refirió a la compleja situación que atraviesan las pequeñas y medianas empresas en Argentina y cuestionó el rumbo de la política económica por considerar que no propicia el crecimiento del sector.
Con una trayectoria de cinco décadas vinculada al financiamiento de las pymes, primero como funcionario de una caja de crédito y luego al frente de una institución financiera cooperativa, Heller señaló que conoce las distintas crisis que atravesaron estas empresas y destacó su capacidad de adaptación.
En ese sentido, explicó que, frente al actual escenario de apertura de importaciones, no todas las empresas textiles desaparecerán, aunque reconoció que una cantidad importante ya cerró y que otras podrían correr la misma suerte.
Según sostuvo, la posibilidad de resistir depende de distintos factores, como la capacidad de gestión de los empresarios, el nivel de endeudamiento con el que ingresaron a la crisis y los recursos disponibles para sostener la actividad.
«No hay un pasa-no-pasa terminante», señaló, al explicar que algunas empresas cuentan con mayor margen para endeudarse y afrontar las dificultades sin poner en riesgo su continuidad.
Sin embargo, fue crítico con el contexto económico y afirmó que «la política no es propicia para el desarrollo de la pequeña y mediana empresa».
Los sectores que impulsa el Gobierno y los riesgos de la inteligencia artificial
Durante la entrevista, Heller también cuestionó el modelo de desarrollo que plantea el Gobierno nacional y señaló que sus principales ejes están puestos en la minería, los combustibles, la explotación agropecuaria y el desarrollo de la inteligencia artificial.
Sobre este último punto, advirtió acerca de los riesgos que puede implicar poner recursos naturales estratégicos, como el territorio y el agua potable, al servicio de esa actividad.
En ese marco, planteó la necesidad de debatir los límites y las consecuencias del desarrollo de la inteligencia artificial, una discusión que, según indicó, atraviesa actualmente a distintos países.
Finalmente, hizo referencia a los planteos del Papa sobre esta tecnología y a las advertencias expresadas en documentos de la Iglesia respecto de sus posibles impactos y de la necesidad de establecer regulaciones.



