Marcela y Mónica, vecinas de Río Negro al 1700 y 1800, reclamaron respuestas ante una situación que, según señalaron, se mantiene desde hace meses. Denuncian acumulación de agua, desbordes cloacales y dificultades para circular por la zona.
Las vecinas describieron el estado de las calles como un problema cotidiano que se agrava cada vez que se registra una pérdida de agua. “Nosotros tenemos los siete lagos acá en esta cuadra”, expresó Marcela al mostrar el panorama que deben afrontar los residentes del sector.
Según relató, llevan alrededor de seis meses con esta situación y aseguran que, pese a los reiterados reclamos, no obtuvieron respuestas de la delegación municipal ni del Municipio.
A esto se suma el colapso de las cloacas. “Esto es todo aguas servidas”, advirtieron. También manifestaron su preocupación por la cercanía de un establecimiento educativo, ya que padres y chicos deben hacer maniobras para poder cruzar la calle.
Marcela recordó que el año pasado una mujer cayó al agua junto a una criatura cuando la acumulación había alcanzado un nivel mayor. En ese sentido, cuestionó las condiciones sanitarias del lugar y alertó sobre los riesgos que representa convivir diariamente con aguas estancadas y residuos cloacales.
Por su parte, Mónica contó que realizó numerosos reclamos ante ABSA y que llegó a permanecer 20 días con agua cloacal dentro de su vivienda. Según explicó, durante ese período llamó reiteradamente a la empresa y se presentó en sus oficinas para solicitar una solución.
“Pero no te dan respuesta”, sostuvo. También señaló que, ante la falta de intervención, fueron los propios vecinos quienes terminaron resolviendo el problema de las obstrucciones.
Las dificultades para circular también forman parte del reclamo. Las mujeres indicaron que las condiciones de la calle obligan a peatones y motociclistas a subir a las veredas o buscar alternativas para avanzar, con el riesgo que eso implica. Incluso mencionaron que una vecina perdió parte de su vereda debido al deterioro del sector.
Finalmente, cuestionaron la falta de respuestas de los organismos responsables y remarcaron el desgaste que les genera tener que reclamar una y otra vez.
“Estamos cansados. No se puede vivir así, lamentablemente”, concluyeron.



