Una familia de 4 personas puede generar hasta 10 litros de aceite usado por año, y levantar una cuadra de asfalto significa hasta 40m3 de residuo. El grupo alcanzó el segundo puesto en una competencia nacional de innovación con una idea para unir estos dos problemas y dar una solución sustentable.
¿Qué tienen en común el aceite que se utiliza para freír unas milanesas y el asfalto deteriorado que se retira de las calles durante una repavimentación? Para un grupo de estudiantes de la Universidad Nacional del Sur y la Universidad Tecnológica Nacional, ambos pueden formar parte de una misma solución: recuperar el pavimento envejecido mediante el aprovechamiento del aceite vegetal usado.
La propuesta, desarrollada por el equipo Nonabeach, obtuvo el segundo puesto a nivel nacional en el Rally de Innovación 2026, una competencia que desafía a estudiantes universitarios a encontrar soluciones creativas, viables y sustentables para problemas reales. La idea parte de dos situaciones cotidianas que tienen consecuencias ambientales y económicas. Por un lado, el aceite de cocina usado que se desecha incorrectamente puede contaminar el agua, obstruir cañerías y generar inconvenientes en las redes cloacales. Por otro, las tareas de repavimentación producen grandes cantidades de material asfáltico envejecido que, aunque puede reutilizarse, requiere tratamientos para recuperar sus propiedades.
Según un relevamiento realizado por la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) y la empresa DH-SH, cada argentino genera aproximadamente 2,5 litros de aceite vegetal usado por año. Esto equivale a unos diez litros anuales para una familia de cuatro integrantes.
En cuanto al asfalto, basta considerar una cuadra de cien metros de largo y ocho de ancho: retirar apenas cinco centímetros de espesor representa unos 40 metros cúbicos de material, equivalentes a aproximadamente 96 toneladas de pavimento potencialmente recuperable.
Dos residuos, una solución
La propuesta de los estudiantes consiste en utilizar aceite vegetal usado como agente rejuvenecedor del asfalto envejecido. Con el paso del tiempo, el betún que mantiene unidos los agregados pétreos pierde elasticidad debido a la oxidación y la exposición a las condiciones ambientales. Esto favorece la aparición de grietas y el deterioro de la superficie.
El procedimiento ideado por Nonabeach contempla levantar y triturar el asfalto dañado, para luego mezclarlo con aceite de cocina previamente recuperado, filtrado y tratado térmicamente. La hipótesis es que el aceite pueda contribuir a recuperar parte de las propiedades del ligante asfáltico, facilitando la reutilización de los materiales originales en nuevas mezclas para pavimentación.
De comprobarse su viabilidad técnica, este procedimiento permitiría reducir la necesidad de incorporar betún nuevo, un derivado del petróleo, y disminuir el consumo de áridos provenientes de canteras. También podría representar un ahorro para los municipios en la adquisición de materiales destinados al mantenimiento de las calles.
Una característica de la propuesta es que contempla aprovechar las plantas de elaboración de asfalto existentes, incorporando procesos relativamente sencillos de tratamiento del aceite recuperado, sin requerir necesariamente instalaciones completamente nuevas.
Una aplicación para recuperar el aceite de los hogares
El proyecto no se limita a la recuperación del pavimento. Los estudiantes identificaron que uno de los principales obstáculos para aprovechar el aceite vegetal usado es lograr que llegue desde las cocinas particulares hasta los lugares donde pueda ser procesado. Para resolverlo, imaginaron una red de puntos limpios de recolección domiciliaria, acompañada por una aplicación digital que incentive la participación de los vecinos.
El sistema permitiría entregar el aceite utilizado en los hogares y recibir a cambio beneficios o descuentos en comercios locales. De esta manera, la propuesta incorpora a los ciudadanos y al sector comercial en un circuito de economía circular.
El objetivo es transformar un residuo que habitualmente se descarta en una materia prima aprovechable, al tiempo que se promueven hábitos de separación y recuperación de residuos.
Además del potencial ahorro en materiales para pavimentación, los estudiantes consideran que una mayor recuperación del aceite doméstico podría contribuir a reducir los problemas de obstrucción de cañerías y redes cloacales ocasionados por su disposición inadecuada.
Un segundo puesto entre miles de participantes
El equipo Nonabeach estuvo integrado por Fabricio Imanol Ortiz, Martín Schmir, Rocco Azzolina, Melanie Abril Astolfi, Guadalupe Maldonado Serier, Lautaro Peters, Joaquín San Juan y Luciano Emanuel Nervo Xotta, estudiantes de la Universidad Nacional del Sur, junto con Jerónimo Pirola Ginobili, de la Universidad Tecnológica Nacional.
La competencia reunió a más de 13 mil estudiantes que trabajaron simultáneamente durante 28 horas desde 206 sedes distribuidas en 11 países de América Latina. En ese tiempo, los equipos debieron analizar desafíos concretos, elaborar propuestas de solución y preparar su presentación ante los evaluadores.
El jurado consideró la originalidad y el impacto de cada iniciativa, su prefactibilidad económica y social, la sustentabilidad ambiental, la viabilidad técnica y la calidad de la presentación.



