Bahía Blanca tiene un costado misterioso que también forma parte de su historia. Detrás de sus edificios históricos, plazas y calles tradicionales sobreviven relatos de fantasmas, apariciones y episodios difíciles de explicar que, con el paso de los años, se transformaron en leyendas urbanas. Algunas tienen como escenario espacios emblemáticos de la ciudad, mientras que otras surgieron de testimonios de vecinos que aseguran haber vivido experiencias paranormales.
Una de las historias más conocidas tiene como escenario al Teatro Municipal, donde existe una leyenda vinculada con el palco 10. El relato se remonta al 8 de septiembre de 1935, cuando Enrique Verdenelli murió después de ser golpeado por una estructura de madera que se desprendió durante una función de circo. Con el paso del tiempo comenzaron a circular versiones sobre ruidos, pasos y voces extrañas en los pasillos y en las inmediaciones del palco. Algunos testimonios de antiguos trabajadores y personas vinculadas al edificio alimentaron la creencia de que el espíritu del hombre todavía permanece en el lugar.
Otro de los puntos asociados al misterio es la Plaza Pellegrini, también conocida como Plaza 9 de Julio, donde circula la leyenda de Constance Mallory, una mujer de origen inglés a quien algunos relatos populares identifican como una bruja. La historia cuenta que en ese sector funcionó un antiguo cementerio durante el siglo XIX y que Mallory habría sido asesinada en circunstancias violentas. Desde entonces, distintas versiones sostienen que su presencia continúa vinculada al espacio verde. Aunque no existen pruebas históricas concluyentes sobre estos episodios, la leyenda forma parte de las historias sobrenaturales que circulan en la ciudad.
Uno de los casos que mayor repercusión tuvo en los últimos años fue el de una vivienda del barrio Villa Mitre, ubicada en inmediaciones de Remedios de Escalada y Sócrates. En junio de 2022, Mario y Carina contaron que habían decidido abandonar la propiedad junto a sus hijos después de experimentar situaciones que consideraban inexplicables. Según relataron, durante las noches escuchaban pasos y corridas sobre el techo, además de ruidos dentro de la casa. El hombre aseguró que incluso había subido a comprobar qué ocurría, pero no encontró a nadie, mientras los sonidos continuaban. La familia contó que recurrió a videntes y parapsicólogos y que finalmente resolvió irse de madrugada, alrededor de las 2, por el temor que sentían.
A estas historias se suma la leyenda del Vasco Aranda, según la tradición oral, un lechero que vivía en el barrio Villa Mitre y era conocido por los vecinos por su trabajo de reparto de leche. La leyenda cuenta que, luego de su supuesto fallecimiento, sus familiares y allegados realizaron el velatorio y regresaron a sus casas.
El cuerpo fue trasladado en un cajón al depósito del cementerio local, donde debía permanecer hasta el momento de la sepultura. Sin embargo, el relato sostiene que Aranda no había muerto: habría sufrido un episodio de catalepsia, una condición que puede hacer que una persona parezca fallecida.
Durante la madrugada, siempre según la historia, despertó dentro del ataúd. Desesperado, comenzó a golpear y patear las maderas hasta romper el cajón y consiguió salir. Después emprendió el camino de regreso a su casa.
Pasillos eternos: los mitos de la Universidad Nacional del Sur
Cuando el sol se pone en las sedes de la UNS, las leyendas urbanas cobran vida entre los encargados de seguridad. Relatos compartidos por la comunidad en foros detallan cómo los cuidadores nocturnos informan regularmente ruidos de personas corriendo a través de las aulas desiertas, así como puertas de pesada madera que se abren y cierran violentamente sin ráfagas de viento aparentes.
Las gárgolas de la Catedral y el fantasma del Hospital Penna
La arquitectura sacra y los centros sanitarios de la ciudad no escapan al folklore de lo oculto. Las leyendas urbanas en torno a las figuras que custodian la Catedral de Nuestra Señora de la Merced y las crónicas de supuestos exorcismos practicados en las salas de aislamiento del Hospital Interzonal General de Agudos Dr. José Penna continúan vigentes, engrosando los archivos de fenómenos sin respuesta.
Entre tragedias reales, testimonios vecinales y relatos transmitidos de generación en generación, la ciudad conserva un repertorio de historias que alimentan la imaginación y despiertan la curiosidad. No existen pruebas que confirmen fenómenos sobrenaturales, pero estos relatos siguen formando parte del folclore urbano bahiense y mantienen vivo el misterio alrededor de algunos de sus lugares más conocidos.



