Días atrás desde el SSIP se emitió un comunicado e informaron que están en estado de alerta y movilización. Esto se debe a que tras el robo ocurrido en una vivienda del barrio privado Bosque Alto, la empresa Securión decidió apartar de su puesto a los vigiladores que cumplían servicio esa noche, «Lo hizo sin esperar el resultado de la investigación judicial en curso, cargando sobre los trabajadores una responsabilidad que no tienen», afirman.
Indicaron además que, para abaratar costos, el servicio se cubría con apenas dos vigiladores, en tareas que requieren cinco o más, «Esa noche, como todos los viernes y sábados, ambos estaban afectados al control de ingresos y egresos en la portería. No había rondines. No había monitoristas. No había nadie más.
A eso se sumó la falla de las alarmas, de los sensores de detección y de los demás elementos de seguridad. Proveerlos, mantenerlos y garantizar que funcionen es obligación de la empresa y del consorcio que la contrata. Nada de eso depende de los trabajadores», expresaron en el comunicado.
Federico Galeano, titular del SSIP, y Ezequiel Fontanella, aseguraron que se movilizaron hasta el ingreso del barrio privado para que se conozca la situación de los trabajadores despedidos.
Señalaron que la decisión de la empresa fue sacarlos hasta que se resuelva, “nosotros decimos que tienen que volver a trabajar y demostrar que donde había dos trabajadores tiene que haber cuatro o cinco”.
Al parecer los propios vecinos del barrio pidieron que saquen a los dos trabajadores hasta tener alguna novedad de lo ocurrido, “falló la cantidad de trabajadores y el sistema de alarma, fue en un sector donde nosotros tenemos poca visual, al parecer los malvivientes pudieron pasar”, contó Fontanella, uno de los trabajadores que estaba en el momento del robo.
Destacó que ellos dos estaban trabajando, atendiendo, uno de cada lado en ingreso y egreso, “cuando pasó no sonó la alarma, ellos pasaron agachados y no se los detectó”.
Lo que le dijo la empresa es que los sacan 15 días para “calmar las aguas” y después pueden volver al servicio, según les dijeron.
Recalcan que la problemática está en que, en vez de haber cinco trabajadores, que es lo que se necesita en el barrio, solo están ellos dos que son quienes hacen esas tareas, “hace un año y medio que no hay rondín, ese rondín podría haber encontrado a los delincuentes”.



