A semanas de su show del 26 de noviembre en el Club Estudiantes, el cantautor habló con BVC Noticias sobre su gira “Mi Norte & Mi Sur”, el público que se renueva, los desafíos de la era digital y la música nueva que prepara.
Diego Torres vuelve a Bahía Blanca después de muchos años. Será el jueves 26 de noviembre en el Club Estudiantes, como parte de “Mi Norte & Mi Sur Tour”, la gira que presenta su último disco y que lo tuvo durante todo 2026 recorriendo escenarios de Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, con un hito local de peso: diez Movistar Arena en su carrera.
“Un año intenso, esta gira de norte a sur realmente nos ha tenido de norte a sur”, resumió en diálogo con BVC Noticias. “Feliz de volver a Bahía después de mucho tiempo”.
Cada show, una obra distinta
Para Torres, el secreto de sostener una gira tan larga está en que ninguna noche se repite. Lo comparó con el teatro: el texto es el mismo, pero la función cambia cada día. “Las canciones son un puente entre la gente y yo”, explicó. “La gente me abrió la puerta de sus vidas y uno se convierte en parte de ese acompañamiento en diferentes momentos. Eso es algo muy lindo del oficio”.
Un público que atraviesa generaciones
El artista contó que lo sorprende cómo su público se renueva. Muchos chicos llegaron a su música a través de “Mejor que ayer”, y varias de sus canciones se cantan hoy en las escuelas. A eso se suman las familias: padres que les transmitieron sus discos a los hijos en los viajes en auto. “Esas son las lindas vueltas que tiene la música a través del tiempo”, dijo.
Sobre las diferencias entre países, señaló que cada pueblo tiene su manera de vibrar, pero las ganas son las mismas. Destacó su reciente paso por Puerto Rico, una isla con la que tiene historia desde sus comienzos. “El espíritu del viajante con la música uno lo tiene que tener muy presente si querés hacer esta vida. Si no, te metés en una oficina”.
La banda, una familia
Torres atribuyó parte de esa energía a un equipo con el que comparte años de trabajo y amistad: sus coristas, el bajista y director musical Pablo Santos, su sobrino Pedro en guitarra y su percusionista histórico. “Es sagrado llegar a las pruebas de sonido, nuestra ceremonia, tomar mates, preparar todo”, contó. “No hay que olvidarse de que tenemos la suerte de vivir y trabajar de lo que amamos”.
Vigencia en tiempos de redes e IA
Consultado sobre cómo mantenerse vigente en una época que exige redes y nuevas herramientas, fue claro: “No hay que dejar de ser uno mismo nunca”. Reconoció que la tecnología trae cosas buenas, pero también otras que “se nos han ido de las manos”, incluida la inteligencia artificial. “Hoy hay que aferrarse más que nunca a lo que uno es en esencia, sin dejar de reinventarse. La gente no quiere verte en un lugar donde no te lo cree, y menos si uno no se lo cree”.
Lo que viene
Torres adelantó que trabaja en su próximo disco y que antes de fin de año saldrá su versión de “Ojalá que llueva café”, de Juan Luis Guerra, en un álbum colectivo de versiones. Además, prepara un proyecto paralelo con otra banda y la grabación de un especial en vivo con registro de audio e imagen.
Noviembre y diciembre lo encontrarán en plena actividad: después de Bahía Blanca seguirá por Neuquén, y la gira cerrará el 6 de diciembre en el Movistar Arena.
Antes de despedirse, dejó la invitación: “El 26 de noviembre nos vemos para pasar una noche inolvidable. Les aseguro que la vamos a pasar bien. Un abrazo grande, Bahía”.



