Una resolución judicial le dio la razón a un apostador que en 2022 había obtenido un premio cercano a los 23 millones de pesos en una máquina de juego del Bingo Bahía, pero cuyo cobro fue rechazado por la empresa bajo el argumento de que se había producido un error.
El abogado Ricardo Campaña, representante del apostador, explicó que el hecho ocurrió durante la madrugada de un sábado. Según relató, la máquina emitió un ticket por una cifra millonaria y su cliente lo presentó para cobrarlo junto con otro premio de $10.000, que sí fue abonado.
“Él se asombra, pero dice: ‘Bueno, es el premio que me pagó la máquina’”, contó Campaña. Sin embargo, desde el establecimiento sostuvieron que el ticket correspondía a un error y se negaron a pagar el premio mayor.
De acuerdo con el relato del abogado, en ese momento intervinieron gerentes de las dos empresas vinculadas al bingo, Bingo Bahía y El Chalero, quienes mantuvieron la postura de que se trataba de una falla. Incluso, inicialmente le ofrecieron al apostador un monto de alrededor de $125.000, correspondiente al premio mayor que figuraba en la máquina. Ante su negativa, la oferta habría sido duplicada, aunque tampoco fue aceptada.
Ante la falta de acuerdo, Campaña decidió documentar lo ocurrido. “Conseguí una escribana, nos fuimos hasta el bingo y ahí levantamos un acta donde participaron estos dos gerentes de las dos empresas”, explicó.
En el acta quedó asentado lo sucedido y también se incorporó una fotografía del ticket que había emitido la máquina.
Una pericia informática clave
Luego de las gestiones extrajudiciales sin resultado, el abogado inició una demanda judicial. Durante el proceso se realizó una pericia informática, a cargo de un profesor de la Universidad Nacional del Sur, que terminó siendo determinante para el reclamo.
Según explicó Campaña, desde el bingo habían planteado que la emisión del ticket podía haberse producido por la forma en que el jugador accionaba la máquina, entre otros argumentos.
Sin embargo, la pericia concluyó que no se había producido un error en la emisión del premio, según señaló el abogado.
“Fue muy clara que no hubo ningún error”, sostuvo Campaña.
La Justicia hizo lugar al reclamo
La sentencia condenó a las empresas a pagar el monto correspondiente al premio obtenido, actualizado de acuerdo con los mecanismos de ajuste que correspondan.
Pero además, la resolución hizo lugar a otros reclamos planteados por el abogado: daño moral y daños punitivos, estos últimos vinculados con la aplicación de la Ley de Defensa del Consumidor.
Campaña explicó que, en este tipo de situaciones, el apostador es considerado consumidor y el bingo actúa como proveedor del servicio.
“Se aplica la Ley de Defensa del Consumidor, es decir, el apostador es un consumidor y el bingo es la empresa que presta el servicio de apuesta”, explicó.
La sentencia también ordenó revocar la prohibición de ingreso a la sala de juegos que había dispuesto el bingo contra el apostador luego del conflicto.
“Tomó esa represalia: ‘Me hace juicio, no entra más’”, relató Campaña.
De esta manera, el abogado consideró que la sentencia hizo lugar a todos los planteos realizados en representación de su cliente. No obstante, aclaró que la resolución todavía puede ser apelada por las empresas condenadas.
“Para perder no hay error”
Durante la entrevista, Campaña también cuestionó el argumento utilizado por el establecimiento y planteó una comparación con las situaciones en las que un jugador pierde dinero.
“Mi cliente nunca escuchó que a ningún apostador le dijeran: ‘Mire, usted perdió, pero en realidad acá hubo un error de la máquina, le vamos a devolver la apuesta’”, señaló.
Y resumió: “Para perder no hay error. Cuando uno gana, en esta cifra significativa, dicen: ‘No, esto es por error’”.
Para el abogado, el punto central del caso es que el apostador no controla el funcionamiento de las máquinas. “Mi cliente no maneja las máquinas. Lo único que hace es lo que ellos están esperando que haga: apostar y perder, porque esa es la finalidad del bingo”, sostuvo.
Finalmente, remarcó que la existencia del ticket quedó documentada desde el mismo momento del hecho y que no hubo dudas respecto de su emisión.
“Eso no hay ninguna duda. En ese momento, el día del acierto, levantamos un acta, quedó una fotografía del ticket en el acta”, concluyó.



