La muerte de un motociclista de 28 años volvió a poner el foco sobre un sector que en los últimos años se convirtió en lugar de encuentro, recreación y entrenamiento para muchos bahienses. Familias, ciclistas, corredores, motos y autos conviven en un mismo espacio donde la velocidad aparece ahora en el centro de la discusión.
El fatal siniestro ocurrido este domingo en el camino La Carrindanga no solo dejó como saldo la muerte de un joven motociclista. También volvió a poner sobre la mesa una preocupación que desde hace tiempo atraviesa a quienes utilizan habitualmente ese sector de Bahía Blanca.
En los últimos años, La Carrindanga se transformó en mucho más que una vía de circulación. Especialmente durante los fines de semana y los días de buen tiempo, numerosas familias llegan hasta allí en auto o en moto y se detienen a la vera del camino para pasar la tarde o tomar mate.
Al mismo tiempo, el sector es elegido diariamente por ciclistas y corredores para realizar sus entrenamientos, convirtiéndose en uno de los recorridos recreativos y deportivos más utilizados en las afueras de la ciudad.
Esa convivencia, sin embargo, también genera situaciones de riesgo.
Vehículos, motocicletas, bicicletas, corredores y personas detenidas a los costados comparten un espacio en el que, según advierten quienes lo transitan habitualmente, algunos conductores circulan a velocidades elevadas.
La preocupación volvió a quedar expuesta después del choque fatal de este domingo. Entre testimonios recogidos en el lugar y numerosos comentarios publicados en redes sociales se repitió una misma expresión: “Era cuestión de tiempo”.
La frase resume una percepción que excede al episodio puntual y que pone el foco sobre las condiciones en las que actualmente se utiliza La Carrindanga.
Una tragedia en un domingo de mucha circulación
El siniestro ocurrió durante la tarde, cuando una motocicleta Kawasaki de alta cilindrada y un Fiat Cronos colisionaron en el camino La Carrindanga, entre el Cementerio Parque de Paz y el sector de Puente Canessa.
Como consecuencia del impacto murió el conductor de la motocicleta, de 28 años. Una mujer de la misma edad que viajaba en el rodado sufrió distintas fracturas y debió ser trasladada consciente a un hospital.
Las circunstancias y la mecánica del choque permanecen bajo investigación.
Más allá de lo que determinen las pericias sobre este hecho en particular, la tragedia abrió nuevamente una discusión que ya estaba presente entre quienes frecuentan el lugar: cómo compatibilizar el tránsito vehicular con un espacio que, en la práctica, también se convirtió en un punto de encuentro, recreación y actividad deportiva.
La convivencia de usos tan diferentes plantea interrogantes sobre velocidades, controles, señalización y condiciones de seguridad en un sector cada vez más concurrido.
Lo ocurrido este domingo convirtió aquella preocupación repetida por muchos usuarios de La Carrindanga en una discusión que vuelve a exigir atención.



