La Unión Astronómica Internacional bautizó al asteroide (20509) Mariavarela en homenaje a la geóloga y cosmoquímica argentina, egresada de la Universidad Nacional del Sur. “Es un reconocimiento que te hace incluso otra disciplina, que son los astrónomos”, destacó.
Un reconocimiento que llegó desde el espacio puso nuevamente en primer plano la trayectoria científica de María Eugenia Varela, geóloga y cosmoquímica argentina formada en Bahía Blanca. La Unión Astronómica Internacional decidió bautizar como (20509) Mariavarela a un asteroide en homenaje a su trabajo y aporte al estudio de los meteoritos.
La noticia sorprendió a la propia investigadora, quien contó que se enteró recientemente a través de un astrónomo de Uruguay. Según explicó, durante una reunión realizada en Polonia se dio a conocer la elección de investigadores cuyos nombres son asignados a distintos asteroides como reconocimiento a su trayectoria.
“Realmente no me lo esperaba y es algo muy lindo, porque es un reconocimiento que te hace incluso otra disciplina, que son los astrónomos”, expresó Varela.
Una vocación que comenzó a los 10 años
La historia de Varela con la geología comenzó cuando apenas tenía diez años. “Yo a los diez años le dije a mi papá que quería ser geóloga. No sé por qué, era algo como que me salió, me surgió”, recordó.
Su padre se contactó entonces con un amigo geólogo, quien la llevó a la Universidad Nacional del Sur para conocer la colección de minerales. Aquella visita fue decisiva.
“Yo era chica y cuando vi eso, bueno, me enamoré. Y ahí empezó mi pasión”, contó.
Varela realizó sus estudios de Geología en la UNS y posteriormente completó allí su doctorado. Durante esa etapa fue becaria del CONICET y luego obtuvo una beca externa para continuar su formación en Francia.
Fue allí donde comenzó a profundizar sus investigaciones sobre las rocas profundas del manto terrestre y las pequeñas imperfecciones presentes en algunos minerales.
El meteorito que cambió su carrera
Su llegada al estudio de los meteoritos ocurrió casi por casualidad, aunque detrás hubo una particular estrategia de quien luego se convertiría en uno de sus mentores.
Mientras trabajaba con investigadores vinculados a un proyecto internacional sobre rocas profundas, tomó contacto con un científico que era curador del Museo de Historia Natural de Viena y especialista en meteoritos.
“Yo en ese momento le dije que no, que no me interesaban los meteoritos”, recordó.
Sin embargo, el investigador conocía su curiosidad científica y decidió tenderle una trampa. Colocó junto a las muestras de rocas que ella estaba estudiando un meteorito, sin decirle de qué se trataba.
Varela comenzó a observar las muestras al microscopio y encontró en aquel meteorito el mismo tipo de imperfecciones que había estudiado en las rocas del manto.
“Te imaginás que estaba súper contenta”, relató. Corrió entonces a contarle a su mentor lo que había descubierto y fue allí cuando supo que aquella muestra era, precisamente, un meteorito.
“Me enamoré de esos meteoritos y de ahí eso fue antes del 96, porque mi primera publicación de meteoritos se hace en el año 96 y de ahí en más nunca toqué una roca terrestre. Siempre me dediqué a los meteoritos”, explicó.
Un reconocimiento que también destaca su tarea de divulgación
Además de su producción científica, la referencia utilizada para justificar el nombre del asteroide destaca una de sus contribuciones a la divulgación científica: el libro “Meteoritos, restos rocosos del sistema solar primitivo”, publicado en 2015.
Varela explicó que la obra fue escrita con un objetivo de divulgación y sin recurrir a fórmulas complejas, para acercar el conocimiento sobre los meteoritos a un público más amplio.
El libro, además, es utilizado en universidades de Chile como material para explicar distintos aspectos vinculados con estas rocas provenientes del espacio.
La científica contó que una colega chilena fue una de las personas que impulsó su reconocimiento y que esa tarea de divulgación también fue tenida en cuenta al momento de explicar por qué el asteroide recibió su nombre.
Así, (20509) Mariavarela quedó asociado a la trayectoria de una científica argentina cuya vocación nació en la infancia, se consolidó en las aulas de la Universidad Nacional del Sur y terminó llevándola a estudiar algunos de los materiales más antiguos del Sistema Solar.



