Lionel Messi vivió la final con una mezcla de frustración, tristeza y emoción. Tras el pitazo final, el capitán argentino permaneció durante varios minutos sentado sobre el césped, con la mirada perdida y casi sin expresar emociones, reflejando el duro impacto de la derrota.
La escena cambió durante la ceremonia de premiación. Primero en la fila, Messi recibió su medalla de manos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Luego descendió junto a sus compañeros para saludar y agradecer el apoyo del público presente.
Fue entonces cuando el capitán no pudo contener las lágrimas. De frente a los hinchas argentinos, que coreaban su nombre y le brindaban una ovación, Messi se emocionó profundamente. En ese instante pareció tomar dimensión de lo ocurrido, mientras la selección de España recibía sus medallas y celebraba la conquista del título.
A su lado estuvo, como en tantas otras ocasiones, Rodrigo De Paul, quien también se mostró visiblemente conmovido y derramó lágrimas durante la premiación.
Después de algunos minutos y una vez que España levantó el trofeo, Messi y el resto del plantel argentino se retiraron al vestuario, poniendo fin a una jornada cargada de emociones.




