Al cumplirse 30 días de la muerte de Juan Roberto Cafasso, el abogado querellante Martiniano Greco afirmó que la investigación avanza bajo la hipótesis de un homicidio y aseguró que, a criterio de la familia, “no se trata de una única persona”, sino de una multiplicidad de responsables que habrían contribuido al desenlace fatal.
“Desde la querella exigimos que se investigue y se juzgue a cada uno de los responsables con la máxima severidad de la ley”, expresó Greco, quien remarcó que el caso “no fue un accidente”, sino un hecho que, según sostuvo, pudo haberse evitado.
El abogado explicó que las imputaciones dependen exclusivamente del Ministerio Público Fiscal y señaló que, por el momento, la querella no solicitó medidas en ese sentido porque “no corresponde a la parte damnificada”. No obstante, consideró que la causa continúa avanzando con la producción de pericias y testimonios que permitirán determinar las responsabilidades.
En ese marco, indicó que las declaraciones de numerosos testigos ya permitieron reconstruir la mecánica del hecho y aportar información sobre el estado de la plataforma donde ocurrió el accidente fatal. Según dijo, las próximas pericias serán determinantes para establecer las condiciones en las que se encontraba la estructura y si los administradores tenían conocimiento de las fallas existentes.
Consultado sobre una eventual responsabilidad del Municipio, Greco respondió que esa posibilidad “está siendo investigada” y aclaró que, por el momento, “no puede descartarse ningún tipo de responsabilidad”.
Respecto de los propietarios y encargados del gimnasio, sostuvo que la ley establece responsabilidades para quienes tenían “control y dominio” sobre el lugar y las actividades que allí se desarrollaban. En ese sentido, señaló que, si se comprueba que el dueño ejercía ese control, también podría afrontar responsabilidades penales.
Habilitación vencida y antecedentes
Greco reveló además que la habilitación del gimnasio se encontraba vencida al momento del hecho y explicó que ahora los peritos deberán determinar si existía o no una pared en el sector donde se produjo la caída, tal como figuraría en la documentación presentada.
Para el abogado, hubo numerosos elementos que permitían prever el riesgo. “Lejos de ser un hecho fortuito, hubo un montón de circunstancias que ayudaron, con pleno conocimiento de al menos los administradores, a llegar a este resultado”, afirmó.
Asimismo, indicó que varios testigos ya declararon sobre antecedentes de caída de objetos desde esa misma plataforma, un dato que, según la querella, refuerza la hipótesis de que existían riesgos conocidos.
Greco también señaló que Roberto Cafasso era cliente habitual del gimnasio y que, debido a la forma en que estaba cubierta la abertura donde ocurrió el hecho, era muy difícil para los usuarios advertir el peligro. “Solo quienes construyeron ese lugar y quienes lo administraban tenían la posibilidad efectiva de conocer esa trampa mortal”, manifestó.
Finalmente, confirmó que el gimnasio continúa clausurado y estimó que permanecerá en esa condición mientras la Fiscalía complete las medidas de prueba pendientes y avance el expediente administrativo ante el Tribunal de Faltas.



