La CGT iniciará el precalentamiento para un nuevo plan de lucha contra el Gobierno en pleno Mundial de Fútbol: la semana próxima, la conducción cegetista recibirá a las confederaciones que agrupan a sindicatos de la industria, el transporte y la energía para debatir sus próximos pasos. Aún no hay pleno consenso para realizar el quinto paro general contra Javier Milei, pero todos coinciden en que la central obrera tiene que encontrar alguna forma de canalizar la protesta social.
Ese será el eje del encuentro que tendrá lugar el miércoles próximo, en la sede de Azopardo 802, entre los principales líderes de la CGT y las cúpulas de Confederación de Sindicatos Industriales de la Republica Argentina (CSIRA), la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y la Confederación Argentina de Trabajadores y Empleados de los Hidrocarburos, Energía, Combustibles, Derivados y Afines (CATHEDA).
En rigor, será el primer paso: para la semana siguiente está prevista una reunión del Consejo Directivo cegetista y no se descarta que luego se convoque a un plenario de secretarios generales o incluso al Comité Central Confederal, el máximo órgano ejecutivo de la CGT, para oficializar las medidas que surjan del debate previo.
Toda esta secuencia confirma que, luego de que la última semana se enfocó en denunciar al Gobierno en la conferencia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la dirigencia de la CGT comenzó a replantear su estrategia moderada y definirá cómo protestar contra las medidas oficiales y la situación socioeconómica.
“Nos van a llevar puestos”, afirmó un jefe de la CGT al aludir la sensación que predomina en la dirigencia de que la Casa Rosada avanzará aún más con su ofensiva contra el sindicalismo. Una prueba de ello, agregó, es la reglamentación de la Ley 27.802 de Modernización Laboral que, según la central obrera, “constituye una inaceptable intromisión en la vida interna de las organizaciones gremiales y afecta principios esenciales reconocidos por nuestra Constitución Nacional y por los convenios internacionales de la OIT”.
Todavía no hay acuerdo pleno en la dirigencia sindical sobre qué tipo de medida de fuerza puede ser más efectiva. En el sector dialoguista creen que no hay espacio para otro paro general, aislado, porque no modificará las políticas que lleva adelante la administración libertaria. El ala dura, por su parte, presiona para concretar un paro de 36 horas con movilización, como una forma de ganar la calle.
En medio de estas disidencias,en la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT, que encabeza Sergio Romero (UDA), están conversando con otros gremios del sector con un objetivo: realizar un paro docente luego del 19 de julio, fecha en que finalizará el Mundial de Fútbol, en reclamo de un aumento para los docentes, cuyo salario mínimo sigue en $500 mil.
En la Unión Docentes Argentinos (UDA) y otros gremios educativos de la CGT se intensifican las quejas porque “ya se cumplió un año sin aumento del salario mínimo y su valor se mantiene por debajo de la línea de pobreza”.
Este año, resaltaron, se realizaron 6 encuentros de la Paritaria Nacional Docente (el último fue hace 2 meses) sin resultado alguno, ya que fue rechazada por insuficiente la oferta del gobierno nacional de subirlo a $650 mil en marzo y a $700 mil en abril, y los funcionarios no mejoraron la propuesta de aumento.
Para organizar el paro docente, el secretario de Políticas Educativas de la CGT también sumó a las conversaciones a otros sindicatos del sector como la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA), miembro de la CTA de los Trabajadores, y a distintos gremios universitarios para tratar de concretar una fuerte protesta en todo el país.
¿Puede sumarse toda la CGT al paro docente y extenderlo a todas las actividades? Hoy no se descarta ninguna posibilidad, aunque la idea de los dirigentes cegetistas es trabajar para que una posible huelga nacional cuente con la adhesión de sectores de las pymes, jubilados, discapacitados y la clase media en general
El cotitular de la CGT Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) se refirió la semana pasada a la posibilidad de una medida de fuerza: “No nos vamos a quedar de brazos cruzados, pero todo se discute y decide en el seno del Consejo Directivo de la central obrera. Nunca se descarta un paro general como medida concreta de respuesta”, enfatizó, tras lo cual recordó que “esta CGT ya hizo cuatro paros y catorce movilizaciones al Gobierno”.
Aunque haya dudas acerca de qué estrategia es la mejor, todos los caminos que recorrerá la CGT a partir de la semana que viene conducen a una nueva protesta.
FUENTE: INFOBAE



