Angélica, vecina de la calle Vicente López al 700, tiene una pérdida de agua a la salida de su vivienda desde el mes de diciembre, donde empezaron a notar que en la esquina había pequeños charcos y había un olor nauseabundo muy fuerte.
Con el tiempo esa corriente se empezó a trasladar hasta Vicente López al 800, y llega hasta Juan Molina 62, por lo que estiman que también podría ser así.
“Hace unos días empezaron a venir a barrer, pero dejaron las bolsas ahí todas acumuladas, los perros hacen sus necesidades ahí, se tapan las canaletas, no hay desagotes”, dijo Angélica, donde afirmó que realizaron los reclamos correspondientes.
Aseguró también que los médicos y personal que va a los hospitales cercanos, han referido que ingresan a los nosocomios con ese tipo de olores.
Además, le genera inconvenientes para trasladar a su mamá que tiene una discapacidad, y no puede brindarle comodidad a su familia, por lo que espera una respuesta para solucionar el problema.




