El debate sobre el impacto de la tecnología en la educación cobró un nuevo impulso en la provincia de Buenos Aires tras la puesta en práctica de una ley que prohíbe el uso de celulares en las aulas de las escuelas primarias.
Desde el lunes se comenzó a implementar la medida que fue sancionada el jueves 18 de septiembre del 2025 por la Legislatura bonaerense, y que responde a la preocupación creciente por los efectos negativos que el uso excesivo de dispositivos digitales tiene en el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes.
La normativa, impulsada por los senadores Emmanuel González Santalla, de Unión por la Patria, y Lorena Mandagarán, del GEN, establece que los alumnos de nivel primario, tanto de instituciones públicas como privadas, no pueden utilizar pantallas durante su permanencia en los establecimientos educativos, salvo que su uso sea requerido por el personal docente. Había sido aprobada en el Senado bonaerense a principios del año pasado y luego se sancionó en Diputados.
El texto legal especificaba que el Poder Ejecutivo provincial disponía de un plazo de 180 días desde la sanción para reglamentar la ley. La obligatoriedad afecta a 1,5 millones de estudiantes que cursan la primaria en la provincia.



