La fuerte suba del precio del petróleo por la guerra desatada en el Golfo Pérsico y el cierre del estrecho de Ormuz genera grandes complicaciones a la economía global, pero también algunas oportunidades. En el caso argentino, el impacto de corto plazo es mayor presión inflacionaria, pero por otra parte se abre la posibilidad de un gran salto exportador.
Con el barril de crudo en torno a los USD 100 y la perspectiva que permanezca en niveles altos durante varios meses, las ventas de petróleo al exterior tendrían un incremento sustancial, pasando de USD 12.500 millones proyectados a nada menos que 17.000 millones de dólares. También habría un salto adicional en las exportaciones agrícolas porque los precios también vienen subiendo de manera sostenida. Se estima que en este caso el incremento sería de unos USD 1.000 millones adicionales.
La consecuencia de este salto en ventas de energía y agro es que las exportaciones argentinas podrían superar por primera vez en la historia el nivel de 100.000 millones de dólares. En el 2014 el entonces jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, mencionaba la posibilidad de llegar a esa cifra al año siguiente. Nunca sucedió.
El economista Fernando Marull explicó que la suba de USD 70 a USD 100 del barril implica un incremento de USD 4.500 millones en exportaciones petroleras. “Como nota negativa, la suba de los precios de los combustibles impactará sobre el costo de los fletes que utiliza el agro, a la vez que se encarece el costo de acceso a fertilizantes e insumos para el sector”, indicó.
El presidente de YPF, Horacio Marín, señaló que la petrolera estatal “sólo aumentará en un 10% el valor de sus combustibles” a raíz del conflicto de Medio Oriente porque, dijo, “ese es el porcentaje de afectación que tiene por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán”.
“No vamos a especular con la suba internacional del precio del petróleo porque asumimos un compromiso con los consumidores de que la nafta va a aumentar cuando aumente el precio del barril de petróleo y va a bajar cuando en el mercado internacional baje el precio del petróleo”, señaló Marín.
“No se puede sostener un mundo con una restricción del 15% del petróleo y cuando todo se normalice los precios van a volver a valores lógicos”, agregó.
Además, aclaró que el actual nivel del precio del petróleo responde a factores coyunturales y aseguró que el valor elevado del barril no se mantendrá en el tiempo.
Por el momento, el valor del barril se mantiene en niveles de USD 100, ante las dificultades que encontró Estados Unidos para facilitar la navegabilidad del estrecho de Ormuz. Si bien la capacidad militar de Irán habría quedado diezmada después de más de quince días de bombardeos incesantes por parte de Estados Unidos e Israel, el régimen sigue impidiendo el paso de buques petroleros.
El aumento de la nafta en surtidores es uno de los grandes escollos para que la inflación de marzo cierre a la baja en relación al 2,9% de febrero y de enero. Si bien el precio de los alimentos luce algo más controlado, habrá que ver el impacto del incremento en los combustibles y si empezó a derramar en otros sectores.
En paralelo, la inflación mayorista trajo buenas noticias en febrero, a partir de la baja del tipo de cambio. El índice arrojó un incremento de solo 1% en febrero, sobresaliendo la baja de 2,7% en productos importados.
Esta desaceleración implica que en los próximos meses los precios al consumidor podrían mostrar también ritmos de incrementos menores, ya que los costos de los insumos para las empresas se mantienen más estables. El presidente Javier Milei insistió el lunes en la Bolsa de Comercio de Córdoba que mantiene su pronosticó una inflación minorista que “empezará con 0” en agosto.
FUENTE: INFOBAE



