En una entrevista con la abogada querellante Micaela Romero, se conocieron detalles de la sentencia que marcó un precedente en materia de género: el asesinato de Rosario fue calificado como travesticidio, reconociendo su identidad y el carácter de crimen de odio.
Romero explicó que la resolución fue recibida con profunda emoción tras más de un año de trabajo judicial. “Fue un proceso muy largo, donde primero hubo que pelear para llegar a juicio y luego sostener la calificación legal que veníamos solicitando desde la investigación”, señaló.
La letrada destacó que la figura de travesticidio se fundamentó en elementos objetivos del caso, como la gravedad del hecho, la forma en que se produjo el asesinato y el impacto en las víctimas indirectas, especialmente en las compañeras de Rosario. “Esta calificación trae una reparación simbólica: su identidad de género ha sido reconocida”, afirmó.
El fallo también presenta una complejidad desde el punto de vista jurídico. Si bien el tribunal reconoció el crimen como travesticidio, el acusado —un joven de 19 años— fue declarado inimputable. En ese marco, Romero aclaró que esto no implica su liberación.
“La inimputabilidad no significa que esté libre, sino que se dispuso una medida de seguridad con privación de la libertad y seguimiento por parte de profesionales de salud mental”, explicó.
Finalmente, la abogada remarcó el carácter colectivo del proceso judicial, acompañado por familiares, amigas y organizaciones como la ONG Furias, que sostuvieron el reclamo de justicia durante todo el proceso. El fallo, sostuvo, representa un avance en el reconocimiento de las violencias específicas hacia el colectivo travesti-trans en Argentina.



