Tras el levantamiento parcial del cepo cambiario en abril del año pasado, los argentinos incrementaron con fuerza la compra de dólares, que se destinaron principalmente a viajes, pagos de deudas y consumos en el exterior, en un contexto de incertidumbre económica.
Según el Banco Central (BCRA), en diciembre 1,5 millón de personas compraron US$ 2.186 millones, mientras que unas 670.000 vendieron US$ 477 millones, lo que dejó un saldo neto marcadamente dolarizador. En todo 2025, la salida neta de divisas del sector privado sin destino específico alcanzó un récord de US$ 32.340 millones.
El turismo fue uno de los principales destinos de esos dólares, con egresos netos superiores a US$ 10.000 millones en el último año. También se utilizaron para cancelar deudas, pagar intereses y financiar consumos con tarjeta en moneda extranjera. Parte de las divisas, sin embargo, permaneció depositada en bancos locales, lo que moderó el impacto sobre las reservas.
Analistas señalan que este fenómeno refleja tanto la normalización tras años de controles como la persistente desconfianza en el peso. El mercado ahora observa si la demanda de dólares se mantendrá y qué impacto tendrá sobre las reservas del BCRA en los próximos meses.



