En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, Pamela Moya, integrante del Comité de Autismo, destacó la importancia de seguir generando conciencia, a pesar de las dificultades que enfrenta la ciudad tras la reciente inundación.
“Este año, obviamente, todo lo que es la barrileteada no se va a llevar adelante, pero eso no implica dejar de generar conciencia sobre el autismo”, explicó Moya, remarcando el compromiso de la comunidad en la difusión del tema.
Sobre el avance en la inclusión y el rol del sistema educativo, consideró que, aunque se ha progresado, aún queda mucho por hacer. “Es un camino muy largo, no solo para el autismo, sino para todas las discapacidades. Muchas veces no estamos a la altura de las necesidades, pero creemos que vamos en un sentido positivo”, afirmó.
Además, destacó que el conocimiento y la información han permitido que más personas sean diagnosticadas, tanto en la infancia como en la adultez. “Cada vez más encontramos personas con diagnósticos a temprana edad, e incluso adultos que han sido diagnosticados. Eso pone sobre la mesa el autismo nuevamente, lo cual es importante”, sostuvo.
Moya resaltó la alta prevalencia de la condición a nivel mundial y la necesidad de abrir la mente a la diversidad. “Estamos hablando de un diagnóstico de uno cada 51 personas, con lo cual no es un fenómeno aislado, sino algo que está ocurriendo en el mundo. Tenemos que empezar a abrir nuestras mentes para otras formas de pensar”, subrayó.
Consultada sobre el impacto de la inundación del 7 de marzo en las familias de personas con autismo, describió la complejidad de la situación. “Cada familia lo trabajó de manera distinta, dependiendo de la afectación. Algunas no tuvieron consecuencias directas, pero el solo hecho de no poder asistir a la escuela ya generó cambios. Siempre que hablamos de autismo hablamos de singularidades, no hay recetas únicas”, explicó.
Finalmente, en relación con la vuelta a clases, señaló que la experiencia fue variada según el grado de afectación de cada escuela. “Para las personas con tanta rigidez, es importante anticipar, mantener rutinas. Los cambios abruptos afectan y, en este caso, costó mucho la vuelta”, concluyó.